La Chica del Café / That Girl at the Coffee Shop
Un proyecto de libro de retratos.
Hace un poco más de un año comencé un proyecto de retratos titulado “That Girl at the Coffee Shop” (La Chica del Café). La idea surgió cuando, de visita en la ciudad de París, en verano del 2023, tomé el retrato de María Fernanda mientras desayunábamos en Le Cristal, una brasseria sobre la 6ta avenida. La imagen, capturada con mi cámara favorita de aquel entonces, la Fujifilm X100V (ahora utilizo su sucesora, la X100VI), se convirtió rápidamente en una de mis mejores obras. Y es que, al verla impresa, me recordó el momento en que vi a María Fernanda por primera vez, más de veinte años atrás, en la celebración de la boda civil de dos buenos amigos.
Quizás no lo he mencionado anteriormente pero, hablando de cine o literatura, o cualquier formato de expresión artística, mi género preferido, incluso por encima de la ciencia ficción, es el de la comedia romántica. No por eso, mi primer trabajo profesional fue escribir y dirigir la cinta Inspiración, con Bárbara Mori y Arath de la Torre, por allá del año 2000. Si tuviera qué señalar la escena favorita de mi opera prima tendría qué elegir cuando, por primera vez, Gabriel se encuentra con Alejandra y la observa mientras ella baja las escaleras de aquella discoteca. Ese primer encuentro. Esa primera vez que sus miradas se entrelazan. Ese sentimiento que te golpea como trailer sin frenos y te deja moribundo y destartalado sin poder organizar tus pensamientos. Enamorado, pues.
Entonces me pareció interesante tratar de recrear ese momento en un proyecto fotográfico. ¿A quién no le ha sucedido que al entrar en algun establecimiento, salón de clases, iglesia, restaurante o un café, se encuentra con una persona que, por el simple hecho de existir en ese momento del tiempo y espacio, captura su completa atención y se convierte en una imposibilidad dejar de observarla de manera discreta? Me atrevería a decir que todos los seres humanos de este planeta hemos tenido esa experiencia en alguna ocasión, en algún momento de nuestras vidas. Claro, no todos tenemos la fortuna de construír el futuro con esa persona, y experimentar día con día, hasta el último respiro, la odisea de la conquista. Pero ese momento mágico, aunque en su mayoría de las veces pasajero, termina por encontrar un recobeco en el fondo de nuestro ser y se gana su lugar en nuestra memoria venidera.
De esto trata el proyecto “La Chica del Café” o “That Girl at the Coffee Shop”. La dinámica es simple, busco nuevos cafés en mi ciudad, o a donde quiera que viaje. Ahí aprovecho para escribir lo que sea que esté trabajando en esos momentos: Un manuscrito, guion, la columna de recomendaciones de la semana, o este blog. Y mientras trabajo observo a mi alrededor para encontrar a la chica que resalta por entre todas las demás. Si me inspira, me acerco y le platico de mi proyecto. Le explico que es para un libro de retratos, y, por su puesto, le dejo claro por qué fue que la elegí a ella. Entonces le pido la foto.
Normalmente, la chica sonríe y se sonroja mientras acepta gustosa posar para la cámara. Si tuviera qué sacar la proporción, diría que, de cada 20 chicas a las que les he pedido una foto en un café, solo una me dice que no. En general, la experiencia ha sido una muy satisfactoria, sobre todo cuando veo el trabajo final en mi ordenador.
Y así, sigo visitando cafés a donde quiera que voy, en busca de inspiración para mi proyecto de libro de retratos. Ahora, quizá deba aclarar que no todas las fotografías de la colección “That Girl at the Coffee Shop” son “infraganti”. Con esto quiero decir que, con el objetivo de practicar el oficio y complementar mi colección, en pocas ocasiones (recalco que han sido muy pocas) he invitado a modelos a posar para mi lente. Hasta ahora no sé cuantas imágenes serán suficientes para cerrar el ciclo, pero, si sé que estoy próximo a ello.
Para ver la colección completa visite mi página web: www.angelmhuerta.com






